La adolescencia está marcada por importantes cambios
emocionales, sociales y fisiológicos (estirón puberal, maduración
sexual,etc.) Sobre estos últimos, la alimentación cobra especial
importancia porque los requerimientos nutricionales para hacer frente a
estos cambios se elevan y aumenta la demanda de energía y nutrientes.
Por
lo general, los adolescentes tienen más hambre, porque sus cuerpos
ganan aproximadamente el 20% de la talla adulta y el 50% del peso, solo
se debe
evitar los excesos. Y las mujeres necesitan más
hierro de origen animal (sangrecita, hígado o vísceras) tres veces por
semana, debido a que pierden sangre durante la menstruacción.
Un
tema importante es el cuidado de la figura. Los adolescentes se
preocupan por su imagen corporal, por eso a veces hacen dietas muy
fuertes y pueden terminar con transtornos de la conducta alimentaria
como
la anorexia, bulimia y vigorexia y desnutrición.
Por ello, la familia debe transmitir a los hijos el respeto y amor por
su cuerpo y salud, al mismo tiempo que unos adecuados hábitos
alimentarios y de vida.
Durante la adolescencia existe mayor carga de estudios y es recomendable
aumentar el consumo de pescado,
como mínimo, tres veces por semana. Evite que sus hijos adolescentes
sacien su hambre con comida chatarra, para entre comidas, elija frutas
frescas y secas.