Hipotiroidismo

 La glándula tiroides

Regula el metabolismo del cual depende el estado de ánimo, el peso y los niveles de energía tanto físicos como mentales de una persona. El hipotiroidismo es una de las alteraciones de funcionamiento de la tiroides.

Los síntomas

Son pérdida de energía, reducción del ritmo cardíaco, piel reseca, estreñimiento e intolerancia al frío. La persona siente que sube de peso, pero en realidad es una acumulación de líquidos.
Sin tratamiento el hipotiroidismo desgasta el organismo y puede confundirse con insuficiencia renal o desnutrición crónica. Produce anemia, galactorrea, menstruaciones más frecuentes y abundantes y colesterol total elevado.

Tiroides de Hashimoto

Es la forma del hipotiroidismo más frecuente. Es una afección autoinmune. No está claro qué la activa, pero se asocia con estrés.

La alimentación en la Adolescencia



La adolescencia está marcada por importantes cambios emocionales, sociales y fisiológicos (estirón puberal, maduración sexual,etc.) Sobre estos últimos, la alimentación cobra especial importancia porque los requerimientos nutricionales para hacer frente a estos cambios se elevan y aumenta la demanda de energía y nutrientes.
Por lo general, los adolescentes tienen más hambre, porque sus cuerpos ganan aproximadamente el 20% de la talla adulta y el 50% del peso, solo se debe evitar los excesos. Y las mujeres necesitan más hierro de origen animal (sangrecita, hígado o vísceras) tres veces por semana, debido a que pierden sangre durante la menstruacción.
Un tema importante es el cuidado de la figura. Los adolescentes se preocupan por su imagen corporal, por eso a veces hacen dietas muy fuertes y pueden terminar con transtornos de la conducta alimentaria como la anorexia, bulimia y vigorexia y desnutrición. Por ello, la familia debe transmitir a los hijos el respeto y amor por su cuerpo y salud, al mismo tiempo que unos adecuados hábitos alimentarios y de vida.
Durante la adolescencia existe mayor carga de estudios y es recomendable aumentar el consumo de pescado, como mínimo, tres veces por semana. Evite que sus hijos adolescentes sacien su hambre con comida chatarra, para entre comidas, elija frutas frescas y secas.